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CLARIFICACIÓN   N°8   2/6/18

de dudas personales.
 

Pregunta: ¿Cómo entender la presencia del “masaje” cuando nos movemos?

Cuando nos movemos por “la energía” es que pudimos acceder a un movimiento sinestésico.

El movimiento cenestésico es el movimiento natural, donde el flujo y el reflujo están armonizados. Cuando se practica Tai Chi se reconoce claramente el flujo y el reflujo de la energía. Creo que la analogía que más lo representa es el movimiento de las olas. A una ola grande, un reflujo de agua sobre la orilla igual de grande.

Para ampliar nuestros movimientos necesitamos de “Otro”. El Otro es un universo infinitamente rico para mi, si soy capaz de sortear mis prejuicios. Cuando nos acercamos a un compañero, lo primero que surge es lograr “sincronizar” con su flujo y reflujo. Cuando lo logramos, empieza a jugarse otra posibilidad. Es como pisar una plataforma juntos desde donde podremos compartir la necesidad natural de intercambiar movimientos y aprender del otro.

Cuando se es consciente de las oportunidades de aprender del Otro que se habilita en la clase, uno es más capaz de aprovecharlas.

Cuando una persona se mueve con otra, el equilibrio es dinámico y compartido. Exige que las dos partes estén receptivas a “el accionar del otro”. Se intercambia mucha información. La forma de moverse de cada uno está llena de riqueza, de movimientos para reconocer como posibilidad a frecuentar.

El esquema conocido de masaje es un intercambio de energías entre uno que recibe y uno que da.

Este esquema fue quedando chico, corto, fijo, para nuestra investigación.

Este esquema conocido fija a una parte como dadora y otra como receptora. Inevitablemente se disparan mecanismos de poder, formas de la personalidad conocidas, sobre todo si uno se ha educado en una sociedad occidental donde ha aprendido con profesores y no con Maestros.

He sido muy criticado por no practicar los masajes de Susana Milderman. Yo recibí de ella en sus últimos tiempos que el masaje estaría incorporado a la práctica de movimiento libre. Esto sucedió hace unos 25 años. No todos escuchamos lo mismo cuando una persona habla. Tampoco vemos lo mismo al presenciar el mismo paisaje. Toda percepción es subjetiva. Los juegos de poder que habilita la forma de masaje donde uno da y otro recibe están a la vista, solo hace falta saber mirar con atención.

En nuestra práctica el intercambio es dinámico. Quiere decir que en un momento uno habilita a su compañero a que despliegue una nueva posibilidad de moverse y en un momento siguiente intercambiar roles. Es una forma donde se confía en lo que los inconscientes (los cuerpos) están necesitando. Al principio cuesta creer en esta dinámica, donde entre dos, pueden los dos jugar a ser dadores y receptores. Cuando entramos en el movimiento cenestésico, esta posibilidad se presenta naturalmente: Uno sostiene cuando el otro necesita desplegarse y viceversa.

Las olas tienen momentos de tensión, antes de romper. También tienen momentos de distensión, cuando se desparraman sobre la arena.

Con el tiempo de práctica cenestésica se descubre nuestra propia limitación a abrirse a los demás. Se descubre que hay afinidades corporales, y que quedarse en la zona de confort de solo trabajar con algunos del grupo es perderse de “la mayor oportunidad” que solo te da un grupo heterogéneo. Un grupo heterogéneo y mixto es de una riqueza increíble!

Se presenta el tema de INTIMIDAD alejado de la necesidad biológica genital de reproducción.

Todo un mar de posibilidades desplegadas! Es como estar en un banquete y solo prestar atención a unas galletitas de agua.

En los Otros está nuestra mayor posibilidad de AMPLIAR. Para nuestra propuesta, es el verbo más importante. Para ampliar se necesita hacer espacio interno y externo para lo nuevo.

Prestar atención a TODOS los que se presentan en cada encuentro (llamado Clase) es el primer paso. No es una propuesta explícita y condicionada a realizarse. Cada uno a su debido tiempo irá descubriendo mayor y mayor riqueza en sus compañeros…

 

EJERCICIO

Música de Spinetta, muy acorde al ejercicio: “Alma de diamante”

Se dividen en dos grupos y a su vez en parejas de trabajo

  1. Una parte se acerca a la otra en un rol de acción y la otra parte de receptora.

  2. Van cambiando a la voz de “cambio”

  3. Cada vez la voz de “Cambio” sucede más cercana

  4. Se enriquece la atención al DIÁLOGO corporal

 

Hicieron una devolución increíble, describiendo el DIÁLOGO corporal.

Desplegaron posibilidades de movimiento no habituales, y sobre todo descubrieron la necesidad de “hacer vacío” para poder recibir algo nuevo del Otro.

Como broche: Se necesita accionar receptivamente y que otro esté receptivo para posibilitar el DIÁLOGO de dos.

 

                                                                                                                       Emilio