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CLARIFICACIÓN N°18   15/12/18

de dudas personales.

Preguntas:

  1. ¿Qué se busca en el trabajo de “Diálogo”?

Se define un encuadre lúdico, asumiendo un nuevo nombre. Este nombre nos puede proteger de identificarnos con las mecanicidades que se ponen en juego. Por supuesto que aparecerán mecanicidades personales, esas que están muy aceitadas por el uso cotidiano. También es posible que asumamos mecanicidades que frecuentamos menos veces, o tal vez nunca hayamos activado.

El ejercicio de “jugar mucho al Diálogo Expresivo” nos prepara para llegar a reconocer que las Mecanicidades no tienen propietario. Las mecanicidades “SON”, y uno las practica al igual que si se pudiera vestir con una ropa o con otra. Por solo “ponernos ropa de trabajo”, ya nos disponemos a trabajar. La vestimenta que usamos “llama” a que asomen determinados personajes. Por ello es muy importante participar en los diálogos con la ropa que usamos en las clases. Al vestirnos con ropa de las clases, nos disponemos a jugar con mayor libertad.

Para personas con menor capacidad imaginativa a veces es propicio recurrir a disfraces, para ayudar a que el Yo Identificado pierda un poco de su protagonismo hegemónico.

Es movilizante para uno verse expuesto en los ejercicios, viéndose repetitivo en ciertas mecanicidades que lleva tiempo llegar a reconocer. Poner el foco en nuestras respuestas a los estímulos y desarrollar la autobservación. Para ello es necesario correrse del juicio crítico personal (Juicio de valor).

Esta mirada sobre uno mismo permite gestar la necesidad de “tomarse más libertad” y jugar “con más libertad” a cambiar de personajes.

Con el tiempo de participación en los diálogos, más y más crece el permiso de jugar.

Una forma de frenar “el juego de personajes”, es prestar especial atención a los mecanismos que se repiten en vez de prestar atención a los que aparecen como “inesperados”.

Cuando nos ejercitamos en grupo podemos reconocer que los roles pueden cambiarse. Se ve claramente como los mecanismos se concatenan, se condicionan unos a otros.

Atravesar conflictos es la razón de nuestras vidas. Debemos estar “preparados” si queremos ser “personas con libertad de sentir y pensar”.

Nuestra práctica nos entrena en dar respuestas inesperadas. Podríamos decir que “desarrolla el ingenio”. Nos permite estar menos fijados a ciertas mecanicidades, gracias a reconocer en nuestros compañeros mecanismos que compartimos. Si ampliamos “Nuestra galería de personajes” disponibles, es de esperar que alcanzaremos una respuesta más afinada a la pruebas que nos vaya aportando nuestra vida.

Cuando una persona no trabaja sobre si, se va volviendo más y más predecible a medida que pasan los años.

Existen hábitos emocionales.

Tenemos una gran capacidad de entrar a los conflictos, y una dificultad en poder intervenir en tramitarlos para poder atravesarlos. También existe una gran tendencia a evadir el conflicto resolviéndolos en nuestra imaginación.

Estos dos hábitos nos conducen a distintos estados anímicos.

Los estados anímicos son los que retrasan nuestra evolución.

Si “atravesar los conflictos de la vida” es lo que nos templa, no atravesarlos nos marchita.

Cuando entramos en un estado anímico, la capacidad de nuestro cuerpo mental se encontrará eclipsada. Hay una relación entre nuestros cuerpos indiscutible. Para poder pensar bien sabemos que ayuda estar descansados, bien comidos y dormidos. Nos cuesta reconocer que para pensar bien es necesario tratar de evitar “estados emocionales”. Vivimos casi todo el tiempo identificados con estados emocionales, de hecho hacemos un grandísimo esfuerzo por sostenernos así. Las personas se cansan de sí mismas.

Pasan las horas del día y como no podemos conciliar nuestros “Personajes”, nos cansamos aun sin haber hecho nada. Lo que consume más energía en cada uno de nosotros es LA CONTRADICCIÓN.

Por ello muchas veces las personas inventan cualquier tipo de meta banal que las mantenga ocupadas mentalmente. Estas distracciones pueden llevar un tiempo, en algún momento los personajes internos empiezan a hablar más y más alto, hasta que tenemos que atenderlos. Sería como la voz de una madre que dice las cosas que tiene que hacer su hijo, y si este no las hace, ella va subiendo el tono de conflictividad.

Mucho más económico es responder a los conflictos cuando aparecen!!! Si nos engañamos o no podemos ver la presencia de un conflicto, luego tendremos dos conflictos entrelazados: el conflicto que se presentó y el conflicto personal por no haberlo atendido en su debido tiempo de aparición. Asi la trama se hace más y más compleja, arrastrando resentimientos por “las respuestas que no supimos dar” a las circunstancias de nuestra vida.

Pasa el tiempo y es cada vez más difícil discriminar: “Los conflictos del presente son la acumulación de conflictividades no resueltas”.

Se genera un círculo no virtuoso, donde como dice el dicho: “el árbol no te deja ver el bosque”.

Las personas quedan chiquitas, viviendo una vida reducida, sin Gracia. Vivir con Gracia es sinónimo de vivir agradecido. Estar respondiendo a “los mecanismos que se acercan a nosotros” es estar aceptando nuestro SER y ESTAR en este mundo. Estar entrenado en “juegos de personajes” nos ayudará a “tener menos miedo” y poder responder con mayor espontaneidad a los desafíos que se presenten.

El trabajo de “Diálogo”, muy a la larga, nos va liberando de sentir que las mecanicidades “son propias”, que pueden ser nuestras!! 

Las mecanicidades están a nuestra disposición, como la paleta completa de colores para cualquier pintor!!

 

2- ¿Qué recursos tenemos para no quedarnos mal al salir de una clase?

El ejercicio de “intentar interpretar las músicas” es de alta complejidad.

Cuando transitamos distintas músicas transitamos distintos estados anímicos. Cuando transitamos una música en particular, nos cuesta asumir el sacrificio de nuestra propia forma conocida y entregarnos con delay al estímulo de las músicas. Estar trabajando en delay es estar receptivo, estar en actitud de acecho a lo que va a venir.  Cuando llega un estímulo musical, siempre hay un retardo necesario para dar respuesta a él. Estar muy atento a la música requiere estar asumiendo alguna propuesta que nos genere interés en ella. Si no es así, quedaremos librados al SENTIR, que es del plano emocional. Desde el sentir podremos disfrutar de las músicas pero no lograremos transformar nuestra propia forma de movernos, y mucho menos descubrir el genuino “interés por intercambiar con otro”. Las propuestas son del plano mental, y están en el mismo nivel abstracto que las ideas.

Sin propuestas no podremos avanzar en ninguna investigación personal. Las propuestas se van formulando en cada uno de los integrantes, a veces hasta sin tener claro que enunciado tienen para cada uno. Con el tiempo es posible para algunos descubrir “las propuestas que los hacen mover” sin que ellas intervengan interfiriendo en la búsqueda de un movimiento continuo o natural. Las propuestas nos protegen de “perdernos en lo Sensitivo”, que es el lugar más común para perderse de todos los trabajos corporales.

Cuando un participante de un grupo está concentrado en las variaciones tonales dentro de cada tema, estará en estado de atención completa, por la complejidad de abordar músicas que no son de “estado anímico”.  Todas las músicas comienzan a percibirse cada vez con un interés más parecido, aunque siempre existirán afinidades a distintos compositores.

Cuando el interés está en las variaciones de las notas, en modular con ellas anímicamente, vamos ejercitando la capacidad de vivir en la vida menos tiempo en “estado anímico”.

Estar atento a las variaciones de ritmos tanto físicos (percusión) como emocionales (melodía) nos acerca a la situación donde el compositor compuso ese tema en particular. Para poder pretender “interpretar un tema” se necesita estar extremadamente cerca del compositor, aunque este haya muerto.

EJERCICIO

Con música de Marazú, de base folklórica.

  1. Hacen el tema sin consigna

  2. Buscan el ritmo en los pies, focalizados

  3. Reconocen una posición de “Intermedio bajo” que llamamos “resorte apretado”, al mantener flexionadas ligeramente las rodillas.

  4. Toman de una compañera el emplazamiento y de otra el movimiento de los pies.

  5. Buscan expresar las emociones con las extremidades inferiores primeramente y luego agregarle los brazos.

  6. Intentan elevar la barbilla, sin irse a la superioridad.

  7. Danzan juntos expresivamente tratando de no perder el emplazamiento del género folklórico.

                                                                                                       Emilio