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CLARIFICACIÓN N°17   24/11/18

de dudas personales.
 

Pregunta: ¿Cómo lograr que la exteriorización vaya en camino de la expresión?

Estamos en la clase exteriorizando, poniendo nuestra voluntad consciente para encontrar nuevas formas y ritmos.

El gran problema es cuando se confunde exteriorización con expresión.

La capacidad de exteriorizar se practica y permite que sea reproducida.

El inconveniente es que en nuestra sociedad se reconoce a “la expresión” como algo que puede ser reproducible.

“La Expresión” es liberadora.

Requiere de la liberación de un contenido emocional acumulado en nuestro cuerpo.

Digo “contenido emocional” porque en el cuerpo emocional es donde se alojan los conflictos que no fueron atravesados y pasan a ser parte de nuestro engrama o “identidad plasmada en nuestro cuerpo”.

Por no haber podido atravesar una prueba, queda en nuestro cuerpo una marca.

Estas “marcas que transportamos” y no somos conscientes de ellas podemos clasificarlas en los cuerpos como “trabas”, “Cortes” y “Bloqueos”.

Podríamos afirmar que muchas “trabas” conforman un “corte”, y una cantidad de “cortes”, conforman un “bloqueo”.

Las marcas no son solo personales, también conviven con las “marcas de nuestro medio social”. No hay duda que heredamos marcas! Se heredan en forma genética y en forma espiritual.

Nadie podría atreverse a decir: “No tengo nada que ver con mis padres”

El trabajo del HOMBRE es lograr la LIBERTAD.

Es el FIN ÚLTIMO.

No hay “aspiración más elevada”.

Para ello debe conocerse a sí mismo para poder recién comenzar a desprenderse de una falsa identidad impregnada de mecanismos de defensa. Muchos se ocultan por detrás de distintos roles que los protegen.

Unos se establecerán como muy racionales, otros como muy distraídos, otros como seguros y otros como graciosos…  Sé que estas afirmaciones son altamente cuestionables. Lo cierto es que si vivimos la vida solo a través de un Yo identificado, nos vamos volviendo predecibles. Nos iremos convirtiendo en viejos que repiten siempre lo mismo en vez de llegar a convertirnos en “viejos sabios”

No se puede expresar dos veces lo mismo, para que suceda la expresión se requiere de una transformación de un contenido.

Es nuestro trabajo estar limitando nuestro propio estereotipo de movimiento para ir incorporando otras formas.

Es necesario recuperar la capacidad de creerse los personajes que activan las distintas músicas en nosotros, como si fuéramos niños jugando a cambiar roles.

Cuando se logra abrir la conciencia emocional de nuevos personajes, nos conectamos poco a poco con nuevas líneas de pensamiento.

Nuestros encuentros favorecen que nuestros compañeros nos puedan sorprender, que podamos al menos por unos instantes, confundirlos con otras personas.

Cuando percibimos desde el “Yo identificado”, estamos limitados a percibir por el plexo solar, ubicado en la base del esternón.

Desde la afectividad, desde este centro que tiene como función principal protegernos, todo se ve en polaridad.

Se ven personas buenas o malas.

Uno se mueve por el quiero o no quiero, tengo ganas o no tengo ganas.

Para profundizar en nuestro trabajo debemos lentamente ir incorporando propuestas que nos ayuden a desprendernos poco a poco de esta emocionalidad infantil.

Para lograr llegar a “La expresión” debemos recorrer largo camino.

Se reconoce que un músico primeramente toca temas de otros y se prepara estudiando escalas y acordes, luego le lleva años hasta sentir el instrumento como una parte propia como para poder tocar “sin pensar en lo que está haciendo”.

Nuestro trabajo es aún más complejo.

Se trata de lograr que UNO, con sus tres cuerpos, sea el instrumento de investigación.

 

                                                                                                                                 Emilio