Cada uno se responsabiliza por su apuesta (y su cosecha)

y su presencia en el grupo.

Todos los que se comprometen con la

tarea, sufren cambios imborrables para su vida de relación. La práctica con un ritmo de dos veces por semana ayuda a acompañar los avatares de una vida de ciudad. La experiencia es psicofísica, se transfiere a todos los ordenes de la vida.

Entregamos “Certificados de asistencia” a quienes lo soliciten a fin de año.